viernes, 24 de octubre de 2008

LA ANTIGUA BOGOTÁ

Bogotá, la capital de Colombia, la ciudad de la prosperidad, de la riqueza, de la violencia, de la rumba, de la empresa, de la indigencia, del comercio, de la sabana; la que fue fundada por Gonzalo Jiménez de Quesada y donde se estableció el virreinato de Nueva Granada, de la que se apodero Simón Bolívar y que por él como la Gran Colombia fue conocida.


Esta ciudad la cual fue fundada el 6 de Agosto de 1538 creció lentamente ya que los Bogotanos o los bien llamados “cachacos” eran apegados a su antigua cultura y costumbres e intentaban conservarla, cuidaban sus iglesias, sus conventos y escuelas y amaban por sobre todo sus casas construidas en estilo colonial español, las cuales hacían lucir su fineza y galanura. Llamada “La Atenas Suramericana” era un típico burgo provinciano, situada en lo más alto del país, era eje central de la burocracia y la intelectualidad, sus calles se veían revestidas de famosos abogados, talentosos poetas y escritores, un gran nido de políticos, de obispos, monjas, curas, generales y tinterillos, señores de alta alcurnia, mujeres de alto rose, comerciantes, periódicos excelentes e increíbles conspiraciones.


Era aquí donde habitaban los Bogotanos o los cachacos, llamados por el resto del país los “lanudos” debido a su eterna vestimenta de paño oscuro, su espíritu malicioso y su gusto por el chisme y el chascarrillo, hacían todo alrededor de una taza de chocolate y hasta la tomaban como escusa para hablar de la amada poesía, la cual se convertía en el preámbulo para hablar de algo más tenso, la política, amaban los cenáculos, los paseos por las bellas calles de la candelaria, la vista hacia su venerado Monserrate y hacia la sabana que les rodeaba.



Pero aquí no solo se veían los burgueses elegantes, los políticos y las demás personalidades, también se veían los estudiantes de provincia, los campesinos ciudadanos y los famosos artesanos, un pueblo romántico donde el amor se vivía de formas distintas, en la pobreza con dolor y mesura, en la riqueza con lujo y tristeza y en la importancia con hipocresía y dureza.


Siendo la cuna de ávidos poetas y escritores, la madre de los museos, la dueña de la belleza colonial y la ciudad que se codeaba con la antigua inteligencia es hoy la ciudad más grande del país, aun cuando empezó siendo de lo más pequeña, es la segunda capital de Suramérica con la mejor calidad de vida, goza de millares de gentes de las más diversas culturas y procedencias, de una cultura urbana muy abierta y de las modas mas cromáticas, alegres y diversas del país, además de una de las arquitecturas más prosperas, alegres y modernas.


Esta es solo una pequeña reseña de lo que fue Santa Fe de Bogotá y de lo que es ahora la gran Bogotá, así que si les queda tiempo un día que otro o un domingo en el que funciona la ciclo vía y no hay que gastar en Transmilenio den un paseo por la ciudad y den una mirada al pasado.